sábado, 9 de febrero de 2019

Diez películas fuera de lo común

En Gotemburgo se organiza anualmente el festival de cine más grande de los países nórdicos, el "Göteborg Film Festival". Como siempre hay películas para casi todos los gustos, no es mala idea estar en la ciudad en esos once fríos días de enero en que se realiza el evento. Este año (2019), en la versión 42 del festival, se proyectaron 450 películas de 80 países. Acompáñenme en este breve recorrido por las diez películas que logré ver:

Comencé con In Fabric (Reino Unido), una película que se podría denominar de terror, aunque también tiene algo de humor y una buena dosis de perversión sexual. Lo más memorable es una dependienta de almacén con atributos de vampiresa. Además, siempre recordaré la mejor escena que he visto de una lavadora destruyéndose. Pero el guion no es muy bueno y la historia no tiene un fundamento sólido. Por supuesto, la tienda donde están los monstruos termina devorada por el fuego, siguiendo la tradición de las historias de terror. Le doy tres estrellas, de máximo cinco. En todo caso, es una película que vería de nuevo.

De ahí me metí a ver Iron Sky The Coming Race (Finlandia/Alemania/Bélgica), que se exhibió en la sala más grande del festival. El cine estaba lleno y no me quedó duda de que casi todos eran "fans" del director, un joven que estaba presente y se subió a la escena a decir algunas cosas con bastante humor. La película también tiene mucho humor, no muy refinado, y está basada en la ironía. Creo que es perfecta para adolescentes, o bien para adultos irónicos y un poco infantiles. Se trata de ciencia ficción, pero es más ficción que ciencia, y la carga política es obvia. Los nazis de la Luna han destruido el planeta Tierra y los héroes de la historia tienen que luchar contra Hitler, que no es otra cosa que un reptil extraterrestre. Le doy cuatro estrellas.

El día siguiente fue de documentales. Suerte que tuve ánimo de levantarme temprano un sábado para ir a ver a las 10 a.m. Still recording (Siria/Líbano/Catar/Francia/Alemania). Se trata de un documental brutal, que te pone directamente en la guerra de Siria. Hay muertos desde el comienzo hasta el final y no se ve mucha esperanza. Quién es el bueno y quién es el malo en esa guerra, es algo que es mejor ni preguntárselo. Uno mira de cerca la realidad gracias a la labor de unos jóvenes que andan en los frentes de guerra solamente armados con sus cámaras. No le deseo a ningún país que pase por lo que está pasando Siria. Recomiendo este documental y le doy cinco estrellas.

Después vi Obscuro barroco (Francia/Grecia/Suiza), un documental breve y algo poético que me dejó un poco decepcionado. Trata de transexuales en el sudoroso Carnaval de Río. No es nada glamoroso; al contrario, el audiovisual proyecta una sensación de decadencia. Da tristeza ver cómo la gente se disfraza para ser parte por un rato de un mundo de fantasía. Y la entrevista con un viejo transexual, que domina todo el audiovisual, solamente acentúa esa sensación. A decir verdad, la película me pareció un poquito aburrida y redundante en ciertos temas. Le doy dos estrellas.

Un día después fui con mucha ilusión a ver Aniara (Suecia), un largometraje basado en un poema-epopeya del sueco Harry Martinsson (quien ganó el Premio Nobel en 1974). Por fin, dije yo, aquí está la súper película sueca de ciencia ficción... Pero no. Si bien la historia es sobre una gran nave interplanetaria que pierde el rumbo, y el montón de gente que tiene que vivir ahí, desde el comienzo la película apuesta por el melodrama. El director sigue demasiado a la protagonista y sus sentimientos. No es necesario que una nave se pierda en el espacio para mostrar eso. No hay nada visual que recordar. Le doy tres estrellas; pero no creo que volvería a ver esa película.

Luego fui con cierta duda a ver Las sandinistas (Nicaragua/Estados Unidos), debido a que conozco bastante bien la historia de Nicaragua. Después de aquella gloriosa revolución, después de tanta lucha y tanta ayuda de la solidaridad internacional, la situación actual de ese país es decepcionante. Lo menos que quiero ver es nostalgia, que no tiene nada que ver con el presente. Pero el documental resultó ser muy bueno y no dudo en darle cinco estrellas. Mi profundo respeto y admiración para la comandante que, junto a otras mujeres inteligentes y luchadoras, después del triunfo fue borrada por la dirección de los sandinistas.

Y ya que me gusta el rock, una película que no me perdí fue Leto (Rusia/Francia). Este interesante y por ratos experimental largometraje trata de unos roqueros de los años ochenta en la Unión Soviética. Pude fácilmente identificarme con las referencias de estos músicos, influenciados por el rock de Estados Unidos e Inglaterra. Por supuesto, su música y su estilo de vida no eran bien vistos por algunos seguidores de la línea del régimen. No obstante, se muestra que hubo cierta incomprensión hacia esos jóvenes, pero no persecusión. Es una historia un poco melancólica, con una música que me dejó clavado en la silla hasta que todos los créditos de cierre terminaron y se encendieron las luces del salón. Le doy cuatro estrellas y media. Y por supuesto, la recomiendo.

Después de una pausa de varios días, entré de nuevo a la oscuridad del cine para ver Cities of Last Things (Taiwan/China/Estados Unidos/Francia). Me atrajo el anuncio de que era ciencia ficción y de que se contaba la vida del protagonista "hacia atrás". Por supuesto, esto último es imposible de lograr completamente, a no ser que toda la película se muestre al revés. Comienza cuando el protagonista es viejo, sigue con una parte cuando es joven y termina cuando es un niño, esa es toda la experimentación con la cronología. La película es bastante violenta, con golpizas, sangre en bocas y rostros, asesinatos y persecuciones. Y el comienzo es bastante tedioso, con conversaciones no muy interesantes que invitan al sueño. Le doy tres estrellas.

Al día siguiente vi Murder Me, Monster (Argentina/Francia/Chile), que en español se llama "Muere, Monstruo, Muere" (no significa para nada lo mismo, pero era importante mantener las tres "M" por cuestiones de la trama). Esta película de terror llamó mi atención porque es argentina, ambientada en Los Andes. Buena actuación. Buena fotografía. Diálogos interesantes. Y el monstruo es bastante raro y llamativo. No obstante, en lo que fallan muchas películas de terror es en que no saben explicar el porqué de la maldad del monstruo y por qué tiene que matar precisamente mujeres. Cabe agregar que en esta película hay escenas bastante fuertes. La recomiendo para los amantes del género de terror y lo fantástico, con cuatro estrellas.

Y el gran final de mi viaje por el mundo del cine fue la película que Terry Gilliam se tardó más de 20 años en terminar: The Man Who Killed Don Quixote (España/Bélgica/Portugal/Francia). La cola llegaba hasta la calle, donde soplaba el viento y caía una nieve mezclada con lluvia. Pero valió la pena esperar. El tema es la relación entre fantasía y realidad, muy acertado tomando como motivo a Don Quijote. Mucho color, mucho movimiento. Es un espectáculo visual, por ratos histérico, lleno de tomas interesantes. Algunos espectadores ya van predispuestos a reír, pues conocen la trayectoria de Gilliam; pero sería un error reducir sus películas a puras comedias. A esta le doy cinco estrellas.

En total, vi entonces diez películas fuera de lo común. El cine estimula realmente el cerebro.


sábado, 20 de octubre de 2018

Réquiem por el rock progresivo


No es con poca nostalgia que me decido a escribir unas líneas sobre el rock progresivo, que quizá no tenga mucho que ver con Suecia, pero sí conmigo y mis pensamientos en este país donde vivo. A principios de los años setenta, el rock progresivo, o rock sinfónico, era la música más interesante que se producía en Occidente. Ahí estaban los buenos músicos, ahí estaba la experimentación, ahí estaban el mellotron y los sintetizadores, la flauta, y la guitarra acústica en combinación con la eléctrica. No eran cancioncitas de 3 minutos y medio, sino obras que a veces llenaban un lado entero de un disco de larga duración. La mayoría de los músicos que se dedicaban al rock progresivo eran verdaderos virtuosos y muchos habían estudiado música clásica. Cuando un músico clásico se decide a hacer rock, tiene todos mis respetos, como también lo tienen los roqueros que incursionan en la música clásica.

En el país donde nací y crecí en Latinoamérica solía escuchar a Emerson, Lake & Palmer, Yes, Jethro Tull, Genesis y, por supuesto, Pink Floyd. Este último grupo encontró la fórmula para llegar al gran público y mantenerse mucho tiempo en la popularidad. El álbum "The Dark Side of the Moon" era conocido por muchos jóvenes de mi generación y para mí es quizá el mejor disco de rock que se ha hecho. Pero a Pink Floyd no le bastó con eso, sino que a finales de los setenta lanzaron el doble "The Wall". Por su parte, Genesis sufrió una verdadera transformación cuando Peter Gabriel abandonó el grupo. Muchos pensaron que ese era el fin de la agrupación. Pero no, sucede que tenían un baterista que era más que eso. Con Phil Collins en los tambores y el micrófono hicieron un par de buenos discos, antes de que él se convirtiera en cantante romántico. Los otros grupos británicos de rock progresivo mantuvieron su estilo, pero el gusto musical del público empezó a cambiar.

Ya estando en Suecia, en los años ochenta, compré discos de todos esos grupos que conocía muy bien y aumenté mi bodega de rock progresivo con King Crimson, Focus y otros menos conocidos. A esas alturas ya me había dado cuenta de que me estaba quedando solo con mis gustos musicales, porque mis amigos de juventud estaban en otro continente, aunque de vez en cuando me topaba con alguien que sí sabía de lo que estaba hablando. Además, pasé por un largo periodo donde me sentí súper latinoamericano y casi solo escuchaba música en español. Primero era música folclórica y de protesta, pero después entró también la salsa y la demás música tropical. Hace unos años me cansé un poquito de todo eso y volví a interesarme por el rock. Por supuesto, aún escucho mucha música en español, como también árabe, africana, jazz y otros géneros. Por suerte, todo eso lo puedo conseguir aquí.

Cuando se murió Richard Wright, el tecladista de Pink Floyd, me sorprendió que nadie se enteró de la noticia por acá. Y yo no tenía ni con quien comentarlo, porque ¿quién de la gente que yo veía aquí sabía quién era Richard Wright? Después se suicidó Keith Emerson, y el silencio fue similar. De todos los conocedores de música que escriben en las páginas culturales de los periódicos de Suecia, a ninguno se le ocurrió escribir algún artículo sobre la vida y la obra de este pianista y tecladista que comenzó tocando música de Bach y llegó a ser un gigante del rock en los años setenta con el legendario Emerson, Lake & Palmer.

Así es que parece que las estrellas del cielo del rock progresivo se van a ir apagando sin mucho ruido. Cuando se muera el mago de los teclados Rick Wakeman o el cantante con voz de ángel Jon Anderson, del grupo Yes, o Ian Anderson, el alma de Jethro Tull, me tocará servirme un whisky doble, poner alguno de sus mejores discos a buen volumen y brindar por la eterna memoria de uno de los géneros musicales que más han significado para mí.

martes, 15 de mayo de 2018

El transporte colectivo en Gotemburgo: algo digno de copiar

Una de las cosas que distinguen a Suecia es el transporte colectivo. Seguramente hay países que tienen un sistema parecido, como tal vez Holanda, Alemania o Noruega, que se asemejan en muchos aspectos, o a lo mejor Japón, Canadá u otro país desarrollado fuera de Europa. Pero yo suelo comparar a Suecia sobre todo con los países que conozco en Latinoamérica, pues no puedo evitar soñar con el desarrollo de esa región de donde soy. Y al hablar de "desarrollo" no me refiero, por supuesto, a grandes centros comerciales, autopistas y vehículos, sino a lo que hace que una sociedad sea más democrática y permita una mejor calidad de vida para todos.

Nací y crecí en un país de Centroamérica donde es común ver gente colgada afuera de un autobús en marcha. Antes yo veía eso como normal, pues ignoraba cómo podía ser en otros países; pero ahora no me parece nada normal ni pintoresco, sino un abuso contra la gente, que sin el apoyo de las autoridades no puede hacer otra cosa que aceptar su situación.

Pienso en eso del transporte colectivo casi a diario, cuando me dirijo al trabajo por la mañana, desde un barrio común y corriente en las afueras de la ciudad de Gotemburgo. Tomo un autobús que para justo enfrente del edificio donde vivo. Desde la ventana puedo ver cómo algunos usuarios siempre salen a la parada momentos antes de que el autobús llegue, gracias a que pueden ver en el teléfono cuántos minutos le faltan para llegar. Otros no miran en el teléfono, pero en la parada hay una tabla electrónica que muestra esa misma información.

Dependiendo de la prisa que tenga, puedo entonces decidir si me conviene esperar, o bien caminar hasta otra parada. Pero hay ocasiones en que espontáneamente maldigo al autobús, porque no viene ya, sino dentro de diez minutos. Entonces me sirve recordar las veces que me ha tocado esperar un autobús en otro país, sin ninguna información sobre cuándo llegará, a veces durante mucho tiempo, y sin ninguna garantía de que pare si viene repleto de gente.

En Gotemburgo uno se sube al autobús por cualquiera de las puertas, pues se supone que tiene una tarjeta para viajar. La persona que conduce no vende boletos, así es que es cosa del pasajero si decide viajar sin pagar. No obstante, de vez en cuando pasan unos controladores revisando que todos tengan su boleto, como he escrito en otra entrada (2016-03-09). Algo que vale la pena mencionar es que en Suecia tanto hombres como mujeres conducen autobuses, metros y tranvías. Me parece importante decirlo para que se entienda de qué tipo de sociedad estoy hablando, pues no recuerdo haber visto una mujer conduciendo un autobús en la mayoría de países donde he estado.

Un detalle fundamental del recorrido es que los autobuses y los tranvías se desplazan en muchos tramos por carriles especiales para ellos. Eso significa que en ciertos trayectos un autobús o tranvía va siempre detrás del otro, sin posibilidad de rebasar. Si yo veo que el que me lleva hasta la universidad viene detrás, simplemente me bajo en una parada y lo abordo. Porque sé que parará. Y sé que no puede pasarle encima al vehículo donde voy yo.

Ahí es donde siempre recuerdo las irresponsables carreras que hacen los autobuses en otros países, debido a que se van peleando los clientes, lo cual muchas veces provoca graves accidentes. Aquí no. Aquí todos los autobuses y los tranvías son de la misma empresa, por lo que no importa en cuál uno se suba. Cuando he comprado la tarjeta, he pagado de antemano para subirme en todos. Y eso hace también que los conductores den un buen servicio. Esperan pacientemente a que se suba la madre con el coche del bebé, el anciano que arrastra los pies apoyado de su andadera, los 10 o 15 niños de la guardería, el hombre en silla de ruedas y todos los demás.

Otra cosa es que en Gotemburgo las personas mayores de 65 años viajan gratis. Por supuesto, la empresa no pierde, pues el Municipio le paga para que pueda brindar ese servicio. Y el dinero del Municipio viene de los impuestos que todos pagamos.

Fuente: Västtrafik.


miércoles, 25 de octubre de 2017

Los sueldos de los profesores

La educación primaria y secundaria en Suecia está pasando por un momento de crisis, debido sobre todo a la falta de profesores y a los problemas de disciplina que hay en ciertas escuelas. He abordado anteriormente este tema en los artículos "Profesores, estudiantes y computadoras" (ver entrada del 22/4 de 2015) y "La educación en un país desarrollado..." (ver entrada del 22/5 de 2017). Hasta hace poco se había estado diciendo que una causa de la mencionada falta de docentes es el bajo salario que estos devengan, y algunos siguen repitiendo ese argumento, sin darse cuenta de que para muchos profesores las cosas han cambiado de forma bastante radical.

Las estadísticas muestran que, en solamente seis años, los sueldos de los profesores han aumentado un 25%. En promedio, esto representa unas 7,000 coronas de aumento al mes (unos 800 dólares) para los profesores de primaria y unas 6,000 coronas (unos 700 dólares) para los de bachillerato. Pero hay que tener en cuenta que estamos hablando de promedios. Por supuesto, hay profesores que ganan más que el promedio, como también hay otros que ganan menos. La mayoría de las escuelas donde pagan mejor están en el municipio de Estocolmo.

En general, puede decirse que en estos momentos los profesores en Suecia tienen un buen sueldo. Naturalmente, esto ha sido facilitado por la demanda, pues si no le subían el salario al personal docente, las escuelas suecas se iban a quedar pronto solo con estudiantes, pupitres y computadoras. Buen tema para un cuento distópico.

Pero donde hay dinero también suele haber problemas. En 2013 el gobieno anterior (de derecha) hizo una reforma en la carrera docente, que consistió en crear la categoría "profesor principal" o "profesor primario" (förstelärare). Se trata de un título que se le puede otorgar a alguien que demuestre tener más méritos profesionales que sus colegas. El profesor principal tiene la responsabilidad de desarrollar la pedagogía y por ello gana 5,000 coronas (casi 600 dólares) extra al mes. Por su parte, el siguiente gobierno (de izquierda), en 2016, otorgó 3,000 millones de coronas extra para que se subieran los sueldos de los profesores. El aumento promedio fue de 2,600 coronas al mes (unos 300 dólares).

El error fue que los políticos les dieron a los rectores la responsabilidad de decidir cuáles profesores merecían el aumento, como también dejaron en sus manos evaluar quiénes podían ser nombrados "profesor principal". Esto ha creado un mal ambiente entre los profesores, pues a algunos de ellos les parece que las decisiones del rector son arbitrarias e injustas. Ahora hay profesores que tienen el título de "profesor principal", otros que han recibido aumento de sueldo gracias a los millones que otorgó el presente gobierno y otros que tienen que conformarse con un sueldo más bajo que el de sus afortunados colegas, aunque hagan el mismo trabajo.

Fuente: DN, sección Jobb (22/10 de 2017)


domingo, 17 de septiembre de 2017

Los nazis y la democracia

A finales de septiembre se celebrará la anual Feria del libro de Gotemburgo, el evento literario más grande e importante de Suecia, sobre el cual he escrito anteriormente (ver la entrada del 24/9 de 2016). Este año la feria ha logrado llamar aún más la atención, y no es por la nómina de escritores estrella que hayan sido invitados, o porque se presente la literatura de algún país diferente, sino por la presencia de los nazis, dentro y fuera de la feria. Como otros países que toman la democracia en serio, Suecia se enfrenta a la paradoja de defender a capa y espada la libertad de expresión, aunque quienes utilicen tal libertad lo hagan precisamente para tratar de destruir la democracia.

Los nazis no respetan el sistema establecido y ven a la clase política como "traidores" a la patria. Porque lo que ellos quisieran es sacar a los inmigrantes del país y parar de inmediato la inmigración, para que la "superior raza blanca" no se mezcle con "razas inferiores". Parte de su dogma incluye también odiar a los judíos y negar el Holocausto, aunque en las clases de historia en todas las escuelas se hable mucho de la Segunda Guerra Mundial y de los crímenes de la Alemania nazi. Por lo general, se trata de gente con mucho odio y poca instrucción.

La Feria del libro de Gotemburgo permitió el año pasado la participación de una revista nazi entre sus expositores, lo cual le valió fuertes críticas de parte de algunos sectores. Este año ha vuelto a permitir la presencia de esa revista, argumentando que es por la mencionada libertad de expresión. Algunos escritores y expositores han decidido por ello boicotear la feria y se han organizado ferias alternativas en las mismas fechas.

Pero la cosa no termina ahí. La organización nazi "Movimiento Nórdico de Resistencia" (Nordiska motstånsrörelsen - NMR) solicitó un permiso para realizar una manifestación el sábado 30/9, exactamente cuando se esté realizando la feria. Han definido como punto de concentración la plazoleta de Korsvägen, donde convergen varias líneas del transporte público, y que además está enfrente de la entrada de la feria. Los nazis esperan reunir a unos 1,000 manifestantes. Y lo peor de todo: la Policía les ha dado el permiso.

El NMR es conocido por ser la organización nazi más violenta de Suecia y varios de sus miembros han cometido atropellos y crímenes. Después de hacer presencia frente a la internacional Feria del Libro -difícil imaginar mejor propaganda-, la manifestación atravesará la ciudad de Gotemburgo y pasará muy cerca de la sinagoga, donde los judíos estarán celebrando el Yom Kipur, su conmemoración religiosa más importante. Políticos, medios de comunicación, personalidades y la gente en general, están alarmados por la situación y se preguntan por qué la Policía les dio el permiso a los nazis. El jefe de la Policía, por su parte, dice que ellos solamente cumplen la ley, pues no hay razón legal para prohibirles a los nazis que se manifiesten.

Este tipo de manifestaciones casi siempre terminan en disturbios, pues mucha gente sale a protestar contra los nazis, y estos responden a cualquier provocación. Y mientras estoy escribiendo esto, recibo el mensaje de un amigo que me informa que en estos precisos momentos se está llevando a cabo una manifestación de nazis en el centro de Gotemburgo. Son unas 50 personas y no han pedido permiso. La Policía les ha ordenado que se dispersen, pero simplemente no lo han hecho, sino que siguen marchando, pisando con énfasis la linda alfombra de la democracia.

Fuentes: DN, GP, Aftonbladet.

lunes, 22 de mayo de 2017

La educación en un país desarrollado...


El tema de la educación es uno de los más debatidos actualmente en Suecia y puede centrarse en diferentes aspectos. Un punto de partida en los últimos tiempos ha sido el informe anual de PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes), un estudio comparativo que mide el rendimiento escolar a nivel mundial. Según PISA, en 2003 los conocimientos de los alumnos suecos estaban entre los de los seis países mejores, en matemáticas, ciencias naturales y lectura. No obstante, en 2012, Suecia cayó al lugar 37-38. 

Aparte del informe de PISA, se habla a menudo de la falta de profesores, del sistema de notas, de la indisciplina y de las escuelas privadas.

Como parte de un curso de escritura en español en la Universidad de Gotemburgo, en la primavera de 2017, les pedí a mis alumnos que desarrollaran en un breve ensayo el tema de la educación en Suecia. A continuación, presento fragmentos de algunos de los textos: 

¿Demasiado bueno para ser cierto? (por Cecilia)

"La educación en Suecia es gratis desde la escuela primaria hasta la universidad. En la escuela primaria, la educación secundaria y el instituto los libros del curso y el almuerzo son también gratis. Entonces, la mayoría de la gente puede estudiar, no solamente los que tienen mucho dinero. En mi opinión, hay varias otras cosas positivas, por ejemplo, que empezamos a aprender inglés desde que tenemos solamente siete años. También hay una escuela que se llama Komvux, que ofrece educación para completar el instituto. Komvux también es gratuita y es una gran ayuda para mucha gente. Y no es solamente que tengamos educación gratuita, sino que el gobierno nos da dinero para estudiar también. Hay una autoridad que se llama CSN que apoya a los estudiantes económicamente durante los estudios. CSN ofrece subsidios, pero uno también puede pedir prestado dinero durante los años de estudio. Este préstamo es muy ventajoso, con un interés bajo."

La educación es un derecho humano (por Erika)

"En Suecia la escuela es gratis para todos y no es necesario pagar una cuota por la comida cuando los niños están en la escuela. La educación es obligatoria desde los siete años hasta el noveno grado. Es la misma educación para todos, no importa si eres rico o pobre. En Suecia todos los niños reciben educación y una oportunidad para un buen futuro. Porque es un derecho humano.  Es así porque el gobierno cree que es muy importante que todos los niños reciban la educación que merecen. La educación para los niños es financiada por los impuestos en cada municipio. Creo que esto es bueno para el país, pero también para la gente, que así tiene la posibilidad de hacerse un buen futuro."

La educación sueca: ¿lucro o educación? (por Frej)

"La democracia sueca fue fundada en los principios de la equidad, que cualquier persona, independientemente de su clase social, tenga derecho a la misma educación que los demás. El gobierno de Carl Bildt (1991-1994) hizo la reforma de escuelas privadas y la reforma de descentralización de las escuelas. Las reformas les dieron el derecho a los padres de decidir en cuáles escuelas podían inscribir a sus hijos, y las escuelas privadas iban a recibir el financiamiento de los impuestos, como las escuelas públicas. La consecuencia fue que los padres de familia de clase media pusieron a sus hijos en escuelas 'mejores', mientras las familias marginadas socioeconómicamente quedaron en escuelas 'peores', lo cual significó un aumento de la segregación. Hoy las escuelas privadas reciben el mismo financiamiento que las escuelas públicas. Por ello, muchas son fundadas para acumular lucro, y cuando no hay suficiente lucro quiebran y cierran. Hay varios casos en que las escuelas han quebrado, aunque los dueños han ganado millones de coronas del impuesto."

Hay que tomar a los niños en serio (por Julia)

"En Suecia valoramos mucho la igualdad y el derecho de cualquier persona a educarse. Es uno de los pocos países que tienen una educación gratuita, hasta en la universidad. Es una idea democrática que a ninguna persona, independientemente de su género, posición económica o clase social, le sea negada una buena educación. No obstante, es una lástima que a pesar de sus valores de igualdad, hoy existan grandes problemas sociales dentro de la educación. La intimidación es un asunto que parece que nunca va a parar en los colegios, hay una falta enorme y urgente de profesores y la segregación social en la educación está creciendo. Se escuchan casos de incidentes graves de intimidación, donde las víctimas son las que tienen que cambiar de colegio, mientras los matones siguen allí donde están. Uno se puede preguntar: ¿qué hay de democrático en eso? El problema en Suecia es que estamos tan preocupados por la democracia y la igualdad total, también entre profesores y estudiantes, que eso ha llegado hasta el miedo de castigar o elogiar a un estudiante por su comportamiento. Estoy convencida de que un poquito más de autoridad en los colegios no tiene por qué tener nada de malo, siempre y cuando se vea a cada uno de los niños y sus necesidades de igual manera."

El clima escolar actual en Suecia (por Maria) 

"Es tiempo de devolver el estatus a los profesores y aumentar la responsabilidad de los padres. Según una investigación hecha por la confederación sindical de profesores Lärarnas Riksförbund, el 60 % de los padres ha intentado influir en las notas de sus hijos. Además, el 46% ha amenazado con tomar medidas si sus propuestas no son aceptadas. ¿No está bien la participación de los padres? Por supuesto que es importante, pero debe existir un equilibrio. La posibilidad de influir de los padres está fuera de control. Responder correos electrónicos con amenazas y opiniones sobre las notas o la enseñanza, no es parte del trabajo de un profesor. Nadie llamaría o mandaría mensajes con propuestas a, por ejemplo, su dentista, después del horario laboral. Por otra parte, este trabajo extra toma tiempo valioso del profesor, tiempo que podría servir para una enseñanza mejor. Creo que el trabajo extra, junto con los sueldos bajos, han dado como resultado una profesión menos atractiva." 

Un país frío y sin respeto (por Sophie) 

"Una escuela en uno de los países más ricos del mundo. Probablemente se están imaginando locales modernos, profesores muy educados y alumnos obedientes. Así debe de ser en un país tan desarrollado como Suecia; pero lamentablemente al sistema escolar de Suecia le falta mucho para llegar a esas alturas. Para empezar, hay una cosa muy importante que falta en las clases suecas, y es la disciplina. Los alumnos no respetan a su profesor, dado que tienen demasiada libertad. Llegan tarde a clase, no entregan sus deberes y, al final, no hay consecuencias. Como los alumnos saben que sus acciones no tienen consecuencias, no les importa tanto la escuela y sus notas van bajando más cada año. En Suecia, los alumnos no tienen uniforme. Hay muchas opiniones sobre esto, pero personalmente opino que es una cosa mala. Desde muy jóvenes, los niños empiezan a juzgar a otras personas por su apariencia. Se burlan de niños que no usan la ropa más moderna de la temporada. Si todos los niños tuvieran el mismo uniforme, por lo menos hasta la preparatoria, los niños malos encontrarían menos cosas para burlarse."

Como puede verse, la educación en Suecia es un tema complejo y puede enfocarse de diferentes formas. No se puede negar que hay varios problemas a resolver, como la alarmante falta de profesores, la indisciplina y la diferencia entre ciertas escuelas debido a la segregación (en algunas clases prácticamente no hay estudiantes que tengan el sueco como lengua materna); pero tampoco se puede olvidar que hay muchos logros a nivel general. Termino con las palabras de una estudiante:

¿Perezosos o mimados? (por Frida)

"Nosotros damos la educación por sentada en Suecia. Nos olvidamos de que hay mucha gente que no tiene la oportunidad de hacer nada excepto huir de su país. Porque para ellos esa es la única manera de hacer algo para obtener un futuro y una vida razonable. Quizás sea importante no olvidar que, para alguna persona en otra parte en el mundo, la vida que nosotros estamos viviendo es el sueño de su vida, y que nosotros somos afortunados."




jueves, 9 de marzo de 2017

Algunos no quieren llamarse como se llaman

El 1 de julio de 2017 entrará en vigor en Suecia la nueva ley de nombres, que sustituirá a la criticada ley que ha estado vigente por más de 30 años. Uno de los problemas que se pretende resolver con esta medida es el que acarrea el denominado "nombre de en medio". Sucede que en Suecia ha habido tres tipos de nombre: 1) nombre, 2) nombre de en medio y 3) apellido. El nombre y el apellido son los fundamentales para identificarse oficialmente.

Pongamos como ejemplo a "Sofia Persson", una muchacha que lleva el apellido de su padre Johan Persson. Para identificarla en cualquier registro bastará entonces con "Sofia Persson" (además del número personal, que en definitiva es lo que vale en Suecia).

Por su parte, el nombre de en medio puede servir para mostrar afinidad con el apellido del otro progenitor. Como la mamá de Sofia se llama Katarina Johansson, los padres deciden meter ese apellido entre el nombre y el apellido de su hija: "Sofia Johansson Persson". Pero ese nombre de en medio también puede servir para mostrar un apellido que uno tenía antes. Digamos que Katarina decide tomar el apellido de su esposo. Como no quiere renunciar completamente a la identidad que tenía con su anterior nombre, se pone: "Katarina Johansson Persson".

Aunque el sistema parece sencillo, muchos se confunden con este nombre de en medio. Uno que otro creería que Katarina y Sofia son hermanas, a juzgar por "los apellidos". Además, hay que tomar en cuenta que en Suecia hay muchísimas personas con nombres y apellidos extranjeros, que al registrarse oficialmente y al registrar a sus hijos tienen que pensar bien en todo esto.

Otro de los cambios que traerá la nueva ley es que ahora será más fácil escoger apellido. Nadie recibirá el apellido de forma automática. Si la madre de un recién nacido se llama Sofia Johansson Persson y el padre se llama Tobias Holm Persson (porque cuando se casó con Sofia tomó su apellido), no hay nada que diga que el apellido del niño deba ser Persson. Los padres podrán escoger otro de sus apellidos, ponerle dos apellidos o incluso construir un apellido basado en el nombre de alguno de ellos. El niño podrá entonces llamarse, por ejemplo, "Jesper Johannson", o bien "Jesper Holm", o quizá "Jesper Tobiasson (que significa "hijo de Tobias") o "Jesper Sofiasdotter" (que significa "hija de Sofia").

Con la nueva ley, además de que ya no existirá el nombre de en medio y de que será más fácil escoger apellido, también será posible cambiarse de nombre y apellido las veces que uno quiera. O sea que este Jesper Sofiasdotter, quizá algún día se cambie el nombre a "Johan Johansson", y un par de meses después salga con que ahora se llama "Peter Holm". La abuela Katarina habrá quizá cambiado ya su nombre a "Catarina" (porque ahora vive en la soleada España). Y Sofia se habrá divorciado y ahora se llamará "Sophie Lindqvist".

Lo que sí parece bastante seguro con respecto a los cambios de nombre es que Jesper no pedirá cambiar su nombre por el de "Mohammad". Por lo menos, no si anda buscando trabajo o vivienda en Suecia. Porque según varios estudios, el nombre tiene relación directa con las posibilidades de conseguir empleo y apartamento. A la oficina de registros PRV (Patent- och registreringsverket) llega, en promedio, una solicitud de cambio de nombre al día. Y la lista de las solicitudes que han sido enviadas hasta el momento en 2017, muestra que uno de cada seis solicitantes tiene un nombre extranjero que quiere cambiar por otro que suene sueco u occidental.

En estos momentos, Suecia es el país europeo con menor índice de desempleo. No obstante, mientras la cifra de desempleo de los nacidos en Suecia es de 4%, la de los extranjeros residentes llega al 22%. Por eso, muchos creen que es más fácil encontrar trabajo si se cambian el nombre, aunque con ello quizá pierdan parte de su identidad. En el periódico DN (6/3 2017) entrevistan a dos personas que hasta hace poco se llamaban Mohammad. Ahora uno de ellos es Sebastian y el otro se llama Niklas.

Fuentes: DN, Regerinskansliet, Skatteverket.